¡Llevo meses en el gimnasio y no veo cambios en mi cuerpo!

Cuando esto sucede hay que sincerarse con uno mismo y evaluar concienzudamente que es lo que realmente se está haciendo y/o dejando de hacer en nuestros hábitos.

Algunos de los puntos a evaluar en tu plan de entrenamiento utilizado pueden ser:

1.   Intensidad del ejercicio: Es importante evaluarte a ti mismo en la ejecución de cada entrenamiento y exigirte conscientemente trabajar a una intensidad significativa para las metas que deseas alcanzar. Asesórate constantemente con tu entrenador para establecer el nivel de intensidad adecuado para ti según vayas progresando en tus entrenamientos, sigue sus recomendaciones siendo honesto con el o ella y sobre todo contigo mismo. Muchas personas asisten al centro de acondicionamiento físico o gimnasio como una manera de cumplir con un deber con su salud sin comprometerse realmente con sus objetivos, haciendo una rutina a un nivel de intensidad inferior al requerido para el fin deseado pero sintiéndose mentalmente aliviado de haber cumplido con la tarea.

2.   Controlar la ingesta: debe haber un balance entre el consumo calórico y el gasto, es decir, las calorías que se consumen y las que se aprovechan, así como la calidad de estas y sus proporciones adecuadas de macro y micro nutrientes para tus requerimientos particulares. Asesórate permanentemente con profesionales de esta área, ya que existen muchos criterios para requerimientos específicos según edad, sexo, niveles de actividad física, etc.

3.   Realizar los cambios adecuados en los entrenamientos y alimentación, de acuerdo a  las metas buscadas: si llevas largo tiempo haciendo todo igual, seguramente ya conviene hacer cambios en los puntos anteriores. Ya que para ver cambios en nuestra salud, hay que realizar cambios en nuestros hábitos.

Cambiar las rutinas de entrenamiento beneficia mucho el acondicionamiento físico ya que el organismo se adapta a la rutina y cada vez necesita de menor esfuerzo para realizarlas.

Cada alimento tiene sus características y funciones en el aporte de nutrientes que es necesario considerar para cada momento del día, según nuestras actividades particulares. Llevar una adecuada selección de estos en cada una de nuestras ingestas es de significativo valor para lograr cambios en nuestra salud.

4.   Ponerse metas alcanzables: metas apresuradas como querer quitarse de encima un peso significativo para la fiesta o viaje del próximo mes, no es una meta muy realista, saludable ni responsable cuando se viene arrastrando con años de malos hábitos alimenticios, poca o nula ejercitación o en el peor de los casos ambas.

Evalúe responsablemente sus hábitos, su condición física actual, y a partir de ahí, establezca con ayuda de profesionales en la salud las medidas a tomar en el tiempo que para cada meta sea necesario.

IMPORTANTE: los cambios que realice en su vida para mejorarla, manténgalos por siempre, sobre todo en cuanto a su salud se refiere. No se llega a un buen estado de salud y condición física para nunca más perderlo, ya que una vez que se abandonan los buenos hábitos, dejamos de percibir sus beneficios.

Entreno con poco peso porque no me quiero poner “GRANDE”

Mito: Poco peso y muchas repeticiones para definir la musculatura.

discos pesasConstantemente los entrenadores nos encontramos con personas que acuden al gimnasio con la firme creencia en que con tan solo tomar alguna pesa de peso relativamente importante y hacer con esta unas cuantas repeticiones, basta para hacer crecer su musculatura de la noche a la mañana.

1.- El tejido muscular es muy fibroso compacto, lo cual le permite ejercer gran fuerza de contracción, en muchos casos más de la que habitualmente el común de las personas (no atletas) utilizan en su día a día.

2.- El desarrollo de la masa muscular a altos niveles, como en el caso de los fisicoculturistas, implica años de disciplina, constante entrenamiento y alimentación especial para ser alcanzado, y como para que alarmistamente le digas a tu entrenador(a) que no quieres “ponerte grande” como si lo fueses a lograr de un día para el otro cuando este(a) te sugiere un peso importante para ejecutar determinado ejercicio.

3.- Para que tu entrenamiento tenga sentido, la intensidad de este debe mantenerse por encima del nivel de fuerza y/o resistencia física que habitualmente empleas, de tal manera que en el caso de las pesas, por cientos de repeticiones y series que hagas con “poco peso”, si este está muy por debajo de tu capacidad muscular, tu sesión de entrenamiento resultará poco productiva y lo único que lograrás será esa fútil sensación de alivio por haber cumplido con tu sesión de entrenamiento del día. Recuerda que debes hacer valer tu tiempo de entrenamiento.

IMPORTANTE: El tejido muscular es mucho más compacto que el tejido graso y aumentar su volumen requiere de un proceso a largo plazo de continua disciplina. Evalúa con regularidad (mensualmente) tu peso y porcentaje graso corporal, para que tengas una clara idea de qué es lo que estas aumentando o disminuyendo en tu cuerpo por efecto de tus entrenamientos y hábitos alimenticios.

MITOS DE ENTRENAMIENTO “Giros y más giros hasta reducir la cintura”

A pesar de toda la información sobre ejercicios y entrenamiento que en la actualidad está disponible para el público en general y especialmente para los asiduos el entrenamiento en gimnasios, aún se continúa empleando el ejercicio de “giros” (twist) con la creencia de que con este por si solo se reduce la cintura, define o elimina la grasa de esta zona.

1) La grasa no se reduce en ciertas zonas por acción del ejercicio localizado (descrito en artículo publicado anteriormente: no se adelgaza por zonas).

2) La definición muscular se logra tanto en la cintura como en el resto del cuerpo al reducir el porcentaje graso corporal por medio de la alimentación y entrenamiento adecuados.

3) Este ejercicio realizado correctamente actúa sobre el tejido muscular del abdomen y no precisamente sobre la grasa.

De manera que, por más que te afanes en girar y girar por muchos minutos con la creencia de que estas removiendo la grasa de tu zona abdominal mientras lo haces, pues resultará una inversión poco productiva de tu tiempo, ya que dicho ejercicio no actúa como una especie de “espátula removedora de grasa”. Con el abuso de este ejercicio y su ejecución inadecuada, lo que podrías terminar reduciendo son tus discos intervertebrales en lugar de tu abdomen y esto lógicamente no significará ningún beneficio a tu salud.

RECOMENDACIÓN: Una manera de hacer productivo este ejercicio es ejecutarlo por series, intercalando una serie de giros con otra de abdominales. Así mantienes tus músculos en movimiento entre una serie y otra conservando la intensidad en tu sesión de entrenamiento.

El estiramiento ¿Antes, durante o después del entrenamiento?

El estiramiento de cada uno de nuestros músculos y extremidades es importante para la correcta formación, recuperación tras el ejercicio y relajación de estos mediante el entrenamiento de la elasticidad (capacidad de los músculos de alargarse y retraerse) y la flexibilidad (capacidad de las articulaciones de flexionar y extender).

Además de ser parte importante de todo tipo de entrenamiento aeróbico o anaeróbico, también pueden ser considerados un tipo de entrenamiento como tal, dedicando sesiones completas a estos, como el yoga, pilates, tai chí u otras disciplinas.

Sus sesiones pueden ser largas, como las mencionadas anteriormente o cortas que se realizan durante algunos segundos entre serie y serie en los entrenamientos anaeróbicos con o sin pesas.

IMPORTANTE: Estos pueden ser realizados independientemente del tipo de entrenamiento que realicemos antes, durante y/o después, sin embargo, para las personas que entrenan a muy tempranas horas del día apenas al levantarse, es recomendable dejar los estiramientos para el final de la sesión, ya que al levantarnos nuestros músculos y articulaciones aún se encuentran algo rígidos y el estiramiento en este punto podría resultar algo doloroso, poco provechoso y hasta lesivo. Si dedicas las primeras horas del día e ejercitarte, una vez terminada tu sesión de entrenamiento, tus fibras musculares deben estar suficientemente irrigadas de sangre y acondicionadas para realizar tus estiramientos de una manera provechosa.

MITO - No se adelgaza por zonas.

A pesar de lo que constantemente prometen y aseguran los cientos de productos promocionados en TV para eliminar la grasa corporal de aquí o acá, no es posible reducir la grasa por zonas en nuestro cuerpo. El único procedimiento que hace esto posible es la cirugía (liposucción), pero por medio del uso de aparatos de entrenamiento no se elimina la grasa en determinada zona del cuerpo. La función de dicho aparato o del ejercicio localizado es estimular los músculos de esa zona en particular fortaleciéndolos y tonificándolos, pero la grasa sobre los músculos permanece casi inalterable.

La reducción del porcentaje graso corporal por medio de la correcta alimentación y el ejercicio físico se hace de manera general y no por zonas, por naturaleza el grosor del tejido adiposo es mayor o menor en unas zonas del cuerpo que otras, dependiendo del individuo, edad, sexo, tipo de metabolismo y otros factores, pero en general y para todos, el tejido graso se va reduciendo o aumentando a nivel de todo el cuerpo.
Lo efectivo para reducir el porcentaje graso corporal, es aumentar el metabolismo, y esto es logrado a través del ejercicio intenso y la correcta alimentación.