¿Eliminando la barriga a fuerza de abdominales?.. ¡Trabajo incompleto!

Hacer repeticiones de abdominales tras abdominales hasta el punto del desfallecimiento, no basta para reducir la pancita. La razón es porque con solo los ejercicios de abdominales estás haciendo un tercio del trabajo físico requerido para lograrlo.

Un abdomen marcado, al igual que la definición muscular en todo el cuerpo, es producto de dos condiciones físicas básicas:

1)   Bajo porcentaje de tejido graso corporal. A menor porcentaje de grasa tengas en tu cuerpo, más delgada se hace la capa de grasa existente entre la piel y el músculo, y por lo tanto más notorios serán los cortes naturales de tu musculatura. Esta capa posee diferentes grosores en distintas zonas del cuerpo, la zona abdominal suele ser una de las más gruesas particularmente en los hombres.

2)   Buen desarrollo muscular. A mayor desarrollo muscular en cuanto a volumen y forma, más marcado se verá tu abdomen. Los músculos del abdomen al igual que todos los demás pueden aumentar en tamaño y firmeza mediante el entrenamiento adecuado.

Importante: músculos fuertes pueden estar debajo de un alto porcentaje de grasa corporal y no aparentarlo por eso.

Para lograr esto es necesario ser consecuente y en igual medida en cada una de las siguientes condiciones:

1-   Entrenamiento muscular: Ten en cuenta que tu sesión de abdominales es un trabajo muscular y por lo tanto debes realizarlas con el esfuerzo que como tal merece.

2-   Entrenamiento aeróbico o cardiovascular: este también te ayudará a bajar y mantener bajo tu índice graso corporal en todo el cuerpo, además de proporcionarte todos los beneficios que este tipo de ejercicio brinda a tu salud física y mental. Haz el que más te guste para hacerlo siempre y de la manera más intensa que puedas.

3-   Controla y cuida tu ingesta diaria: la correcta alimentación es tan importante como el buen entrenamiento. La carencia de nutrientes es tan perjudicial como el exceso de los mismos.

4-   Lo más importante: disfrútalo y haz que te guste, ponte creativo(a), se trata de un estilo de vida y no de un tortuoso proceso el cual se abandona tras unos días y no se retoma nunca más.

¡Sin dolor no hay gloria! Que el dolor no impida tu entrenamiento.

Para cualquiera, el dolor puede llegar a ser un factor limitante al momento de realizar alguna actividad física. El dolor es un indicador natural de que algo no está funcionando debidamente en nuestro cuerpo, y es también una respuesta natural en consecuencia del entrenamiento aunque haya sido bien realizado, es decir, que una sesión de ejercicios bien ejecutada puede producir dolores posteriormente, pero estos suelen ser fácilmente superables.

Obviamente existen niveles y tipos diferentes de dolores, así como causas de estos. Aquí me refiero particularmente a los producidos por la exigencia del entrenamiento. Es importante no caer en pánicos innecesarios que te limiten mentalmente a superar de manera natural muchos de estos síntomas, ya que pueden ser superables mediante la constancia y progresión del entrenamiento aún en presencia del dolor y el correcto descanso. Especialmente si estás iniciándote en algún tipo de actividad física aún a intensidad moderada. Incluso en deportistas experimentados, basta con hacer cambios en sus programas de entrenamiento o aumentar la intensidad de este para que su cuerpo presente nuevas molestias.

El entrenamiento ya sea con finalidad competitiva, recreativa o terapéutica, implica una exigencia física a superar progresivamente y es normal que esta exigencia produzca algún dolor. Basta con iniciar tu siguiente sesión de entrenamiento a un ritmo suave, y progresivamente ir aumentándolo hasta recuperar tu ritmo normal, el dolor deberá ir disminuyendo mientras avanzas en tu sesión. Esto es parte del acondicionamiento físico, y eventualmente tu capacidad de recuperación en este punto también aumentará dependiendo de tu constancia y condiciones físicas naturales.

IMPORTANTE:

Mantén tu control médico al día para evitar posibles complicaciones mayores.