Cuando esto sucede hay que sincerarse con uno mismo y evaluar concienzudamente que es lo que realmente se está haciendo y/o dejando de hacer en nuestros hábitos.
Algunos de los puntos a evaluar en tu plan de entrenamiento utilizado pueden ser:
1. Intensidad del ejercicio: Es importante evaluarte a ti mismo en la ejecución de cada entrenamiento y exigirte conscientemente trabajar a una intensidad significativa para las metas que deseas alcanzar. Asesórate constantemente con tu entrenador para establecer el nivel de intensidad adecuado para ti según vayas progresando en tus entrenamientos, sigue sus recomendaciones siendo honesto con el o ella y sobre todo contigo mismo. Muchas personas asisten al centro de acondicionamiento físico o gimnasio como una manera de cumplir con un deber con su salud sin comprometerse realmente con sus objetivos, haciendo una rutina a un nivel de intensidad inferior al requerido para el fin deseado pero sintiéndose mentalmente aliviado de haber cumplido con la tarea.
2. Controlar la ingesta: debe haber un balance entre el consumo calórico y el gasto, es decir, las calorías que se consumen y las que se aprovechan, así como la calidad de estas y sus proporciones adecuadas de macro y micro nutrientes para tus requerimientos particulares. Asesórate permanentemente con profesionales de esta área, ya que existen muchos criterios para requerimientos específicos según edad, sexo, niveles de actividad física, etc.
3. Realizar los cambios adecuados en los entrenamientos y alimentación, de acuerdo a las metas buscadas: si llevas largo tiempo haciendo todo igual, seguramente ya conviene hacer cambios en los puntos anteriores. Ya que para ver cambios en nuestra salud, hay que realizar cambios en nuestros hábitos.
Cambiar las rutinas de entrenamiento beneficia mucho el acondicionamiento físico ya que el organismo se adapta a la rutina y cada vez necesita de menor esfuerzo para realizarlas.
Cada alimento tiene sus características y funciones en el aporte de nutrientes que es necesario considerar para cada momento del día, según nuestras actividades particulares. Llevar una adecuada selección de estos en cada una de nuestras ingestas es de significativo valor para lograr cambios en nuestra salud.
4. Ponerse metas alcanzables: metas apresuradas como querer quitarse de encima un peso significativo para la fiesta o viaje del próximo mes, no es una meta muy realista, saludable ni responsable cuando se viene arrastrando con años de malos hábitos alimenticios, poca o nula ejercitación o en el peor de los casos ambas.
Evalúe responsablemente sus hábitos, su condición física actual, y a partir de ahí, establezca con ayuda de profesionales en la salud las medidas a tomar en el tiempo que para cada meta sea necesario.
IMPORTANTE: los cambios que realice en su vida para mejorarla, manténgalos por siempre, sobre todo en cuanto a su salud se refiere. No se llega a un buen estado de salud y condición física para nunca más perderlo, ya que una vez que se abandonan los buenos hábitos, dejamos de percibir sus beneficios.



